Anoche mi amor me dio una paliza. Habíamos tenido un par de
desencuentros respecto a que yo no soy tan paciente como debería, mientras el sí,
y lo fue desde que empezamos nuestra relación hace ya unos añitos atrás… en fin, estábamos en
el dormitorio, hablando en la cama, cuando termine en una situación de una
azotaina inminente. Y como era de carácter netamente disciplinario no iba a ser
nada suave…
El se sentó en la cama, apoyado en la cabecera, con sus
piernas extendidas sobre la cama, para colocarme sobre sus rodillas cómodamente, y con la cola bien alta, cerca
suyo. Así me empezó a dar chirlos, fueron muchos, cada vez ardían mas y hacían que
me empezara a quejar despacito (no soy de las muy ruidosas generalmente), las
nalgadas iban de despacio a fuerte en su intensidad, y estaban ya siendo suficientes para hacerme
entender bien claro porque estaba ahí. Se dieron en varios “episodios” (jaja)
por llamarlos de alguna manera, y estaban discontinuados por caricias y algunos
pellizcos; realmente fueron muchos
chirlos.
En un momento, mi amor me hizo ponerme de pie y asumir la posición
de recostarme boca abajo sobre la cama, esta vez mi cabeza se ubicaba frente al
respaldar de la cama y el estaba de pie a mi lado, al costado de la cama. Así comenzó
a usar la zapatilla, que me duele
bastante generalmente, y en ese momento impactaba sobre una gran porción de la
cola, y fui sintiendo como se ponía cada
vez más roja y caliente.
No sé cuantas fueron con la zapatilla , pero en un momento
pasamos a la posición “de la gotita” , esta es una postura que deriva de
ponerse en cuatro, pero luego de ello,
la espalda desciende hasta apoyar la mejilla sobre la cama, dejando la
cola totalmente expuesta; así el retomo los chirlos , y luego de unos cuantos
hace un intento de azotarme con la zapatilla en esa postura , pero realmente no
me aguante , y le pregunte si me dejaba ponerme en cuatro “original” ;) , y por
suerte me dijo que sí.
Una vez que me puse en cuatro, ya ubicadita sobre la cama,
el retomo la zapatilla.
-
Vas a recibir catorce en cada nalga ; me dijo
-
ok
le respondí con la mayor firmeza que pude, aunque me da
bastante susto la zapatilla…, pero las recibí todas, no fueron nada suaves, así que me hicieron
apretar los dientes, y las ultimas fueron
bastante dolorosas , porque fueron mucho más fuertes que las primeras… , yo
pensé que ahí terminaba el castigo ,
pero nada de eso todavía.
Estando en cuatro, mi
amor me dejo sola en el dormitorio, y al ratito volvió con una cuchara de
madera de nuestra cocina. Fueron varios
golpes con ella, me azotaba de la nalga izquierda a la derecha, rítmicamente, y siempre cayendo el impacto en el mismo lugar de la nalga, auch!,
honestamente no sé cuantos fueron, pero sentí muchos y dolieron bastante.
Nuevamente el me recostó
boca abajo, y me dio unos chirlos mas,
aunque después de la cuchara fueron casi una caricia… el tema es que agarro el cinto, que estaba
preparado detrás de él en el placar. Me dio varios azotes en esa postura,
no demasiado fuertes, y después me hizo cambiar de posición. Recibí el cinto de nuevo, esta vez en cuatro, de nuevo
sobre la cama, y si, fue fuerte esta vez, y dolieron… y mucho; pero luego de unos cuantos más, la paliza termino.
Me quede en 4 en la pieza un rato, en realidad no sabía si había terminado, el
salió, y al volver me dejo abandonar la posición, y ahí confirme que era todo
por esa noche.
Cuando nos recostamos de nuevo en nuestra cama, la cola me ardía mucho, estaba caliente y
roja… así que él me puso crema hasta que esas sensaciones bajaron un poco...lo
suficiente para poder dormir boca arriba , jaja ; la cola ,aun hoy después de varias horas ,me duele bastante
aunque solo tengo las marcas de la cuchara de madera…
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